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No es lo mismo...

 Hay personas que te hacen escribir y otras, que como tú, hacen que le escribas... Por primera vez, escribo para alguien, y no por alguien (por algo que me hizo pensar alguna persona o algún otro amor), y creo que ahí es donde termina la vida como la conocía, tal cliché de película romántica. Como todos los escritores que han escrito a su gran amor, de la manera más melancólica posible, esos que nos han hecho enamorarnos de sus versos, unos esperanzadores, magníficos, épicos, otros dolorosos, tanto que se clavan como puñal en el alma; esos que escriben de amores imposibles, de almas destinadas, de amores que te enloquecen, que te llevan del cielo al infierno y de vuelta en un santiamén, amores que son un paseo por el purgatorio, amores que te sacan de la órbita, amores románticos y caóticos, delirantes, desafiantes, amores de deseo, todo tipo de amores; pero a ti, mi amor, no sé dónde colocarte para poder escribirte, porque eres tantas cosas a la vez, que al cerrar los ojos y pensa...

Temporizador...

                                                                      Temporizador La vida cambia tanto, tan pronto; un día estamos llorando y los adultos no saben qué nos pasa, luego lloramos porque nos caemos de la bici y nos rayamos las rodillas, pero corremos una y otra vez, felices, libres, porque tenemos a alguien que nos cura los golpes; nos gusta casi todo y no nos importa poner mala cara si algo no nos agrada, somos genuinamente felices; mientras alguien nos toma fotos para el recuerdo, ahí del otro lado captando nuestro ser en plena inocencia. Y uno, deseando seguir creciendo, con tanto empeño (como si hubiera un gran mérito en ello); mientras eso pasa, siguen las fotos para el recuerdo y vamos creciendo. Finalmente, te haces adulto y descubres las cosas que nadie te dice; ahora lloras y puedes hablar, pe...

11 Diciembres

​ Querida Fita, dos puntos Ojalá poder llegar a tu casa y escucharte decir: “Deja eso, que ese pinito está bien así…” Pero como dice Silvio: T odavía quedan restos de humedad Sus olores llenan ya mi soledad En la cama, su silueta  Se dibuja cual promesa  De llenar el breve espacio en que no estás…   La vida y los diciembres han seguido, como era de esperarse; sin embargo, tú de alguna forma siempre estás presente, en los detalles, en las matitas, en el té y los guineitos, en tus cantantes favoritos (Todo el año aquí)…  Recuerdo tu entusiasmo por la vida y sus cosas. Cierro los ojos y llego a la casa de piso amarillo y frente de madera pintada de blanco; atravesando la sala, salir por la puerta de la cocina al pasillo que iba directo al patio, el pilón para el café, plantitas de tomate, manzanilla, albahaca, orégano, sábila y florecitas, “el fregadero exterior” y una planta de auyama colgando por alguna pared. Es un viaje por la casa, tu vida y mi niñez.  Había t...

El otoño y sus cosas...

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  Quizás es como las estaciones,  y ya llegó el momento de mudar las hojas y continuar... No soy un árbol, pero imagino que debe doler deshacerse de las hojas que han estado todo un año cubriendo el sol, la lluvia, resguardando las ramas de las tempestades que traen consigo cada día. Pero también imagino lo reconfortante que ha de ser para esas ramas, saber que se van a vestir nuevamente, de algo lindo y frondoso, y que por más frío que sea el invierno, el cálido abrazo de la  primavera cubrirá las ramas con amor y fuerza nueva vez. Quizás en este momento me toque ser árbol y quedarme con las ramas vacías, enfrentándome al frio invierno y aunque el invierno duele, existe la promesa de que la primavera se aproxima, a veces más tarde que  temprano , pero llega.  Como si el refrán que reza: ¨ Todo pasa.¨ se hiciera estación.

Tomo III

En silencio me quedo para escuchar tu voz,  en silencio te miro, imposible este amor. En silencio te quiero,  pero veo que tú no;  yo me voy acercando,  vas diciendo adiós. Así pasan los años, te marchaste yo no, aquí sigo esperando que se vaya el dolor. En silencio me quedo, ahora escucho otra voz, ya no hay espacios pa' sentir por los dos, en silencio saliste al fin del corazón, yo me fui enamorando, ya no te miro amor. De repente regresas, vas subiendo la voz, para decir te quiero y pidiendo perdón, pero yo ya no estoy.

Tomo II

“No sé de qué se trata, si de hacernos los locos en un mundo de cuerdos o ser cuerdos en un mundo de locos.” Días en los que descubres cosas que ni tú mismo habías notado, pero que en ese momento se vuelven tan evidentes que las dices en voz alta y hasta eres capaz de escribirlas; todo esto, porque hace rato que: Perdiste el miedo a mirarte al espejo y ver las ojeras bajo tus ojos. Perdiste el miedo a caminar bajo la lluvia y pescar un resfriado. Perdiste el miedo a decir que no estás de acuerdo. Perdiste el miedo a los días de soledad, a las noches en silencio y a las esquinas vacías. Perdiste el miedo a llorar. Perdiste el miedo a ser tú, en esencia. Perdiste el miedo a morir. Ya no tienes miedo a estar perdido. Ya no tienes miedo a cambiar lo que no te gusta. Ya no traes contigo cadenas que te aten a un lugar específico. Prestas más atención a tu opinión que a la ajena. Entendiste que nunca vas a poder complacer a todos. ...

Tomo I

  Llegará ese día, cuando te mires al espejo y en ese preciso instante, ahí en silencio, mientras la soledad te rodea y tu voz interior es la que habla y te acompaña, descubrirás si valió la pena hacer, luchar, superar y cambiar todo lo que has cambiado hasta este preciso momento, y sabrás internamente si en lo que te has convertido es lo que realmente querías y si te agradas a ti mismo. PORQUE… Quizá no se trata de lo que los demás perciban de ti, sino del concepto que tengas acerca de ti mismo. Quizá se trata de mirarte al espejo cada mañana, secar tus lágrimas, sonreír y decirte a ti mismo: Hoy será un gran día. Quizá se trata se caminar más lento, justo cuando todos van de prisa. Quizá se trata de prestar atención a los pequeños detalles, mientras los demás se enfocan en las cosas que se creen magníficas por sus grandes proporciones. Quizá se trata de cerrar los ojos un momento, respirar profundo y ser agradecido con la vida. Quizá se trata de...