Viento, Ventanas, Grietas I
¿Cómo voy a culpar al viento por el desorden que hizo, si fui yo quien abrió la ventana? Últimamente he leído esa frase con frecuencia; se la atribuyen a Mario... Creo que es un punto de partida que nos hace caminar hacia nuestra cuota de responsabilidad en las cosas no tan buenas que nos pasan, esas que de vez en cuando nos dejan en cenizas, porque de vez en cuando la gasolina que hace que el fuego nos consuma viene de nuestras manos, por un sinnúmero de razones que quizás en esos momentos no vemos, pero que indudablemente están ahí. Y pues, hay que ser muy valiente para aceptar que el viento desordenó simplemente porque abrimos un camino para que pasara a destruir todo a su paso, pero no quiero escribir sobre nuestra responsabilidad en todo eso, quiero escribir sobre el dolor de tomar conciencia de ello. Es que, ¿acaso nos importamos tan poco a nosotros mismos que somos capaces de prolongar nuestra propia agonía? Porque al final del día, lo malo no es que el viento entre p...