Domingo
Ahora resulta que el domingo es para pensar en ti, en lo imposible de que sucedas; en todo lo que no fuimos y jamás seremos.
Resulta que en domingo las canciones pegan más fuerte, todos los textos me hablan de ti, el cielo hace complot con el recuerdo, incluso alguno que otro domingo llueve. Como si el clima fuera un reflejo de mi alma, como si extrañar algo que jamás tuve no es suficiente.
Porque la verdad es que quise darte mis domingos desde el momento en que me miraste a los ojos fijamente por primera vez, quise entregar mis mañanas silenciosas por palabras que salieran de tu boca, quise compartir mi café, quise sumergirme en tu compañía en lugar de mi genial soledad, quise cambiar mi caos apacible por tu paz arrolladora.
En fin, los domingos van y vienen...
Menos tú.
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