Breve II...



 Primero cae el rayo y segundos después escuchas el sórdido trueno...

Así pasaste tú, la tormenta llegó sin avisar  y cuando escuché el estruendo del cielo ya era demasiado tarde, el relámpago había dado justo en mi alma.

El bosque del amor se incendió dentro de mi y todo porque no fui capaz de ver que poco a poco se nublaba.

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