Apareciste como aurora boreal

Refrescaste como río en pleno verano

Brillaste como estrella fugaz

Ofreciste la paz de un bosque perdido

Hiciste arder mi alma como sol de medio día

Arrasaste como huracán de temporada

Finalmente,  aparcaste en la orilla de la carretera y entre los matices anaranjados del atardecer, pusiste luces intermitentes, clavándote como estaca en mi corazón.


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